30 días, 1 historia: Marzo

En Marzo recomendamos acercarse a este clásico imprescindible de la literatura fantástica que nos va a llevar de viaje a mundos góticos y maravillosos a partes iguales.

Jan Potocki, conde de origen polaco, viajero, científico, historiador, artista y ante todo aventurero, recorrió buena parte del mundo oriental y occidental con una curiosidad y un espíritu libertario excepcional para su época.

Proveniente de una familia muy acaudalada Potocki pudo dedicarse a viajar e investigar, llegando a ser consejero privado del zar de Rusia Alejandro I. Autor políglota escribió el Manuscrito en francés, idioma emblema de la cultura y la erudición. La obra se publicó en dos partes. La primera con el título de “Los 10 días de la vida de Alfonso Van Worden” entre 1804-1805 y la segunda parte “Avadoro, una historia española” en 1815.

La acción transcurre en 1715. Alfonso Van Worden tiene que atravesar a caballo la Sierra Morena de Andalucía para llegar a Madrid donde le esperan para enrolarse como capitán de la Guardia Valona (cuerpo de élite al servicio de Felipe V). En su viaje vivirá mil aventuras cruzándose en el camino con princesas árabes, bandoleros, gitanos, cabalistas y hasta endemoniados. Una de las primeras aventuras ocurre la primera noche que pasa en la Venta quemada, un lugar con fama de encantado, donde tiene un encuentro amoroso con Emina y Zibedea, dos princesas árabes hermanas, casualmente primas lejanas de Alfonso. Las dos hermanas tienen una relación tan estrecha y cordial que no les importa “compartir marido” y así sucede esa noche que pasan los tres juntos. Al final de la velada, Alfonso amanece al pie de la horca entre los cadáveres putrefactos de dos bandoleros ahorcados, los hermanos Zoto. 

En la primera parte todas las aventuras suelen acabar con nuestro protagonista despertándose al pie de la horca. Llega un punto en que el propio Alfonso duda de lo que ven sus ojos y se cuestiona si vive en una ficción creada por su propia mente o es víctima de algún embrujo. 

La segunda parte empieza con la narración de la historia de la vida de Avadoro, un patriarca gitano al que Alfonso conoce cuando se está alojando en el castillo de unas cabalistas. Aquí las narraciones pierden el cariz fantástico para centrarse más en historias de nobles y amores cortesanos. 

Toda la obra utiliza la estructura de historia dentro de historia o narración enmarcada donde unos personajes narran historias a otros y algunas de las historias acaban entrelazándose, pero de una manera magistral que hace que el lector no llegue nunca a perder el hilo de la narración. El libro tiene algunas escenas transgresoras para la época como la escena lésbica e incestuosa entre las dos hermanas árabes. También hay ironía al hablar de las creencias de algunos representantes de la iglesia como el ermitaño que quiere salvar de la condenación al endemoniado Pacheco, mientras nuestro protagonista se mofa de que existan los endemoniados. 

¿Por qué hay que leerlo? Es una obra clave en la construcción del género fantástico, un derroche de imaginación y sentido aventurero que os va a volar la cabeza, amigos de la posmodernidad. Potocki, armado con su verborrea narrativa es capaz de transportarnos a situaciones hilarantes y fantasmagóricas. No en vano, teóricos del género como Todorov lo escogen como obra cumbre para teorizar sobre el género fantástico. 

¿Algún problema? Todo el libro es una obra preciosista y desde ya proclamo que debería ser materia de estudio obligatoria en la Educación Secundaria (si el Quijote lo es, Potocki también puede). El pero es que en la segunda parte la narración pierde fuelle y algunas historias se vuelven repetitivas y menos interesantes, para la que suscribe al menos, porque se alejan del género fantástico. Vamos, que no es un libro de Stephen King ni os vais a llevar sustos que os hagan saltar del asiento. En 1815 el género fantástico funcionaba de otra manera y aún estaba muy ligado a mundos más maravillosos que tenebrosos. 

Como curiosidad morbosa, por si aún no os convence, contaros que Potocki se suicidó de un tiro en la sien después de acabar de escribir esta obra. Había invertido un tiempo de su vida en limar una bala de plata para que cupiese en su pistola. Cuentan las malas lenguas que se le había metido en la sesera la idea de que se estaba convirtiendo en hombre lobo y de ahí la bala de plata. 

Anuncios

Shock (1977) de Mario Bava

i359897675

En 1977 Mario Bava firmaba su testamento fílmico con Shock, su última película en la gran pantalla. Su cine ya había entrado en decadencia al igual que su salud física y su hijo Lamberto le convenció para el rodaje. Con guión firmado por el propio Lamberto y Dardano Saccheti, su retoño acometía también las labores de ayudante de dirección. En Estados Unidos el film se editó con el título de Beyond the Door II, como si se tratase de una secuela de Beyond the Door (Ovidio Assonitis, 1974), film que había gozado de cierto éxito en las carteleras americanas. Las dos películas no tienen ninguna conexión temática ni autoral. Únicamente tienen en común la aparición de David Colin Jr. en ambas cintas, aunque interpretando a dos personajes totalmente diferentes.  Los italianos doblaron la apuesta y llegaron a fabular con que se trataba de una trilogía, la llamada  “trilogía de las puertas”. El resultado fue Beyond de door III (1989), rara coproducción entre Estados Unidos y Yugoslavia.

 

 

 

El reparto del film lo componen Daria Nicolodi, actriz y guionista, pareja además de Dario Argento con el que había filmado Rojo Oscuro (1975). John Steiner un habitual del género que  había trabajado entre otros con Lucio Fulci y Tinto Brass. Uno de los hallazgos del film es la presencia de David Colin Jr. el niño que interpreta solventemente al hijo de la pareja protagonista. El intérprete venía de actuar en Beyond the Door y Shock fue su última aparición en cine. Actualmente David Colin Jr. es un reputado economista sin ninguna vinculación con el mundo del espectáculo.

La sinopsis empieza, como muchas otras pelis de género, con la familia compuesta por Dora (Nicolodi), Bruno (Steiner) y su hijo Marco (Colin Jr.) mudándose a una casa en el campo donde ya había vivido Dora con su anterior marido y padre del pequeño. El primer esposo de Dora, Carlo, se suicidó y era además un adicto a la heroína. Ella estuvo recluída en un sanatorio después del suicidio y su salud mental es afrágil. Quieren empezar una nueva vida, pero las cosas se complicarán cuando la madre empiece a obsesionarse con el pasado y el fantasma de su desaparecido esposo.

 

 

Ya al inicio de la película en la llegada a la casa vemos como el niño habla con alguien que no podemos ver junto al árbol que preside el jardín. Intuímos que la casa está encantada o hay algún habitante al que no esperaban encontrar. La cancioncilla infantil de caja de música, que suena cuando el niño baja al sótano, recurso tan manido en el cine de género se convertirá en el leit motiv que anuncie la irrupción de de lo sobrenatural. Marco ve a alguien que nosotros no vemos, pero Bruno también tiene algún secreto. Le vemos guardar celosamente la llave del sótano en el bolsillo y la cámara se encarga de remarcarlo como pista que nos lleva a lo subterráneo, al mal que acecha en el sótano.

shockdariatortura2

Dora es la única que permanece ajena a todos estos secretos, pero se convertirá precisamente en la víctima torturada y acechada por el pasado. En Shock, Daria Nicolodi nos regala su mejor interpretación, mucho más lucida que los personajes que interpretaba para Argento. Intensa, desgarrada, alterada y psicótica, Nicolodi se desgañita y echa el resto para meterse en la piel de Nora y “gritar en italiano”, como sólo sabían hacer las actrices del terror transalpino.

David Colin Jr., el actor infantil que interpreta a Marco, nos ofrece también una interpretación memorable para su corta edad, rozando ciertos tabúes como el incesto y la insinuación de la sexualidad infantil que hoy en día serían impensables en la sociedad de lo políticamente correcto. Hay un par de escenas como el juego en el jardín con su madre en el que acaba tumbado encima de ella gimiendo y con un tímido movimiento pélvico que pueden incomodar al espectador como a la propia Nora. Otra de esas escenas es cuando espía a su madre que se está duchando y roba una prenda del cajón de su ropa interior.

 

 

John Steiner simplemente encarna correctamente un papel que no deja demasiado margen al lucimiento, ya que se trata del testigo del desquiciamiento de su esposa, tratando de evitar la caída final sin mucha fortuna. Es piloto de aviones, trabaja todo el día, pero se las arregla para ser un padrastro cariñoso para Marco y un hombre enamorado que ha encubierto los errores del pasado de Dora. Representa la lucha de la razón contra lo irracional y su único encuentro con lo sobrenatural será fatal.

La primera parte del film, quizá la más convencional se nos presenta como la típica historia gótica moderna de casas encantadas con presencias sobrenaturales. Tenemos un sótano, un piano maldito, un leit motiv con caja de música infantil y un columpio que se mueve solo. A parte de esto en la habitación de Dora y Bruno hay varios espejos que se encargan de crear unos puntos de fuga inquietantes.

En la película podemos ver ecos de otros films como La leyenda de la mansión del infierno (John Hough, 1973), donde un fantasma tiene sexo con una mujer, al igual que en Shock. También se repite la idea del dibujo infantil como prueba que desvela todo el misterio, como sucedía en Rojo Oscuro, aunque aquí el misterio es más evidente para el espectador entrenado en el género. La pared de ladrillos del sótano, que nos muestra Bava hasta la saciedad  es otra de las figuras retóricas del cine de género de los 70 y podría decirse que del de todos los tiempos, ya que constantemente nuevos autores vuelven a ella. Ni el venerado Mike Flanagan de La maldición de Hill House pudo resistirse a incluir una buena pared de ladrillos con esqueleto emparedado en su exitosa producción para Netflix.

shockmuro

En cuanto a estructura podríamos decir que en el film se distiguen dos partes. Una, más canónica y englobable dentro del subgénero de casas encantadas y la menos interesante. Otra, que da comienzo a partir de la fiesta que dan Dora y Bruno en la casa, cuando la bajada a los infiernos de Dora empieza a acelerarse.

Es en la fiesta cuando el niño mira con odio a su madre y seguidamente le dice “debo matarte”. En ese momento la posesión es completa y Carlo habita la mente de su hijo. Aquí acontece uno de los aciertos visuales de Bava. Dora mira al niño que está columpiándose en el jardín. Él le devuelve la mirada y juega a enrollar la cuerda del columpio hata que Marco desaparece. Se define aquí el giro del columpio como eje entre lo racional y lo sobrenatural en una elegante metáfora visual.

shockcolumpio

La siguiente escena es un desfile surrealista de símbolos al más puro estilo buñueliano. Un diapason marca un compás, el piano de la casa ríe, hay agujas hipodérmicas, rostros borrosos … La cuerda se está tensando al límite. Todo se desencadena y la mente de Dora rompe con el mundo racional teniendo sólo breves destellos de realidad. El espectro de Carlo la somete a un acecho constante utlizando el cuerpo de su hijo como vehículo. La relación entre madre e hijo se deteriora. Las diabluras del niño van creciendo en maldad. Bruno asiste impotente al desquiciamiento de su esposa. Cree que todo son desvaríos y empieza a sedarla en sus violentas crisis nerviosas.

El film entra en una espiral entre pesadilla y realidad que Bava aprovecha para regalarnos las escenas más memorables. Un buen ejemplo de elegancia visual es el momento en que Dora ve una mancha de sangre en el piano. Vuelve a mirarla y ve que la mancha es en realidad un pétalo rojo de unas rosas que se están marchitando. Aquí la duda entre ficción y realidad se hace patente e implica al espectador.

shockpiano

Otra muestra de la maestría como creador de ambientes es el momento en que Dora está durmiendo después de una de sus crisis. El espectro de Carlo llega a su cama en forma de luz que desliza las sábanas para tocar el cuerpo desnudo de ella. El espíritu tiene contacto carnal con Dora y ella lo disfruta. Su pelo se mueve de manera imposible y sincopada a cámara lenta. La mirada de la mujer es libidinosa y aterradora a partes iguales. En ese momento es la bella y el demonio, el vampiro que desde siempre ha obsesionado al cine gótico y a Bava en particular desde Barbara Steele y La máscara del demonio.

shockdariademon

Pese a todas estas genialidades Shock es una película irregular con algunas escenas estrepitosamente fallidas a nivel visual. Una de ellas, precedida por un momento de alta tensión en que Dora está encerrada en su dormitorio, tras un poltergeist de muebles que obstaculizan su salida. Todo este momento de tensión magistralmente rodado se echa a perder cuando vemos a un ridículo “cutter” volador amenazándola. Los efectos especiales de bajo presupuesto rompen toda la tensión y provocan la risa.

shockmanoghost2

Los 20 minutos finales del film logran un clima de tensión malsana que merecen pasar a los anales de la historia del terror. Daria Nicolodi lo da todo en la escena final rodada en el sótano donde la ha llevado el espectro de Carlo en un último acto de venganza. Ella misma se rebana el cuello en un suicidio brutal después de haber asesinado a Bruno. La escena es de una gran crudeza visual al estilo de las muertes sangrientas del giallo. La actriz nos ofrece una interpretación extrema y descarnada. La mejor de su carrera sin duda.

Bava fallecía tres años después de un paro cardíaco después de ser padre del terror italiano y el creador de un género que perdura en el cine de culto en nuestros días.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

30 días, 1 historia: Febrero

Inauguramos sección este Febrero de invierno y noches aún largas y oscuras. Cada mes vamos a recomendar una peli, una serie o  un libro que ya sea por temática, autor o pura corazonada nos haya llamada la atención y despertado el hype. Empezamos con Braid de la debutante en la dirección y el guión Mitzi Peirone. El reparto cuenta con Madeline Brewer (El cuento de la criada) e Imogen Waterhouse (Animales Nocturnos). La historia nos cuenta como dos jóvenes amigas, perseguidas por la policía deciden robar a una tercera amiga de la infancia muy rica y muy psicótica para más inri. La amiga rica descubre sus intenciones y decide jugar con ellas en el particular universo psicótico que crearon las tres cuando eran unas crías.

capture+_2019-02-21-12-01-00-16787853263780318419..png

¿Por qué verla? La premisa de la narrración tiene cierta originalidad y puede crear una buena historia de ambiente donde se juegue con ficción y realidad de una manera interesante. Podría resultar un cuento de hadas perverso e inquietante. El guión aporta frescura al género.

En contra: es cine independiente por tanto,  arma de doble filo como bien han demostrado algunos chascos llegados de Sundance. Podemos estar ante una joya o ante un bluf muy grande. Hasta que no abramos el melón difícil saberlo.

ESTRENO: 1 de Febrero en USA. 

La campana del infierno (1973) de Claudio Guerín Hill

bell1

Más de 40 años después del estreno de La campana del infierno, el film vuelve a estar de actualidad con el estreno del documental La última toma de Jesús Ponce que se presentó en el Festival de cine europeo de Sevilla en Noviembre.  El documental es un recorrido por la biografía del malogrado director Claudio Guerín Hill que perdió la vida durante el rodaje de la película.

Si hay una película maldita en el cine español de terror de los 70 es la cinta que nos ocupa. Maldita porque su realizador murió mientras preparaba el rodaje de una de las últimas escenas y también porque su distribución fue difícil. Hasta hace unos años sólo había en DVD una edición inglesa. Incluso el guión de Santiago Moncada estuvo perdido para recuperarse hace sólo tres años, dando pie a la publicación de un libro del propio guionista.
bellssantiago

Sobre el fatal accidente, la crónica negra cuenta que Guerín se encaramó a un andamio para colocar una de las cámaras en una torre que se había hecho construir de cartón piedra para el rodaje en la iglesia de Noya (Ourense) con el fin de albergar la campana que da título al film. El director pisó en falso y se precipitó al vacío desde una altura de 20 metros. El desenlace fue fatal y la película tuvo que ser acabada por Juan Antonio Bardem. Dicen sus compañeros de rodaje que Guerín tenía muchas ideas en la cabeza sobre el film y el montaje que nadie más  conocía. Por eso es un misterio saber cuál hubiese sido el resultado final de haber sido acabada y montada por la mano del director.

guerin

De origen sevillano Guerín rodaba en Noya su segunda película tras el relativo éxito de La casa de las palomas, coproducción italiana protagonizada por Ornella Muti y Lucía Bosé. El cine de terror estaba estaba viviendo una década de oro durante los primeros años 70 en Europa. Los italianos tenían el giallo con Argento, Bava y Fulci. Y en España teníamos el fantaterror en un país que aún estaba anclado al Régimen represivo y ultracatólico, pero con voces que ansiaban libertad y apertura a Europa, con títulos como No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974)  o Pánico en el transiberiano (Eugenio Martín, 1972). Era también la época del destape y el cine de terror supo aprovechar la circunstancia como ningún otro género con directores como Jesús Franco a la cabeza. Muchos de aquellos realizadores e intérpretes utilizaban pseudónimos anglófilos con el propósito de atraer a espectadores despistados a las salas de cine y quizá también por un complejo de inferioridad  respecto a las grandes producciones de Hollywood.

La campana del infierno, co-producción hispano-francesa cuenta en su elenco con un protagonista francés, Renaud Verley, que venía de encarnar en televisión a galanes en el país vecino. Otra de las estrellas del reparto es Viveca Lindfors, actriz americana de origen sueco que había trabajado en algún film de género con Boris Karloff. La parte española del reparto la componen Alfredo Mayo, actor con una sólida trayectoria a sus espaldas y que había colaborado con Paul Naschy. Entre las tres jóvenes primas del protagonista destaca la presencia de Maribel Martín, actriz ya conocida en el género después de haber rodado La residencia y La novia ensangrentada. Las otras dos intérpretes Cristina Von Blanc y Nuria Gimeno tuvieron carreras mucho más diluídas, aunque la primera llegó a trabajar a las órdenes de Jesús Franco. El film comienza con el retorno de Juan, su protagonista, al pueblo natal después de haber estado recluído en un manicomio. Allí se encontrará con su tía materna y sus tres primas con las que ha tenido una relación difícil. Poco a poco la historia se irá perfilando como una trama de venganzas, codicias y relaciones de poder entre los personajes.

bellmascara

En la escena inicial vemos sin entender como Juan está fabricando sobre su rostro una máscara de escayola. Guerín empieza el film descolocando al espectador con una escena que aún no entendemos, rodada además sin música ni diálogos, sólo con el sonido ambiente. Ya se nos perfila como una cinta con una intención de autoría y sello personal que se irá repitiendo a lo largo de todo el film con diálogos fuera de cámara y montaje sincopado en algunas escenas. El joven  recoge sus efectos personales sin que aún sepamos si está saliendo de una cárcel, un reformatorio o alguna otra institución. Vemos como rompe la foto de una chica, pero conserva otra de unos niños jugando mientras suena la tonadilla infantil que será el leit motiv del film “frere Jacques”, canción que precisamente habla de un fraile encargado de hacer repicar las campanas de una iglesia. Juan sale del psiquiátrico después de un incómodo diálogo con el director de la institución que le explica que se celebrará un juicio al que tendrá que asistir. Sale del manicomio en la motocicleta y quema la citación judicial como una muestra más del carácter díscolo y rebelde del personaje. Mientras circula por la carretera vemos como adelanta a un vehículo que transporta la enorme campana que da título al film. Sus caminos se cruzan esta vez como una premonición fatal. A lo largo del film volveremos a ver imágenes de esa campana siendo transportada a su lugar final que coincidirá con el de Juan en una broma macabra del destino.

a-bell-from-hell

Juan llega finalmente a un bosque y se detiene pensativo rememorando la misma escena de la foto que hemos visto de los niños jugando cuando salía del manicomio. Vuelve a sonar la misma tonadilla infantil y una voz fuera de campo de un anciano le habla de fuerzas ancestrales y oscuras que se desencadenaron cuando Juan fue engendrado escribiendo su destino para que fuese desdichado. El que habla es un anciano mendigo que vive en el bosque con su nieta y va totalmente ataviado a la manera de los peregrinos del camino de Santiago. He aquí un elemento llamémosle místico o sobrenatural que no se llega a desarrollar en la historia y no sabemos si por voluntad de Guerín o por alguna flaqueza en el guión y el montaje final que descarta finalmente este elemento en la trama que hubiese resultado interesante.

bellsmoto

Después de un breve paso nostálgico por el hogar familiar pasamos bruscamente a una escena sin diálogos ni música, grabada como si de un documental se tratase, donde vemos a Juan aprender a sacrificar y despiezar reses. Se trata de imágenes reales muy violentas donde los animales agonizan frente a la cámara. No será la única vez donde vemos al protagonista en escenas insólitas como reparando y trabajando con un panal de abejas. Todo forma parte de la preparación de lo que habrá de venir después, pero el espectador aún no lo sabe.

th0XHHEELC

Tras este aprendizaje el protagonista va a visitar a su tía Marta y sus primas. Otra vez asistimos a una escena con la voz fuera de campo de uno de los personajes, su tía en este caso, que prepara el té en la cocina mientras Juan hurga en busca de unos documentos en el salón. Aquí entrará también en escena el gran Alfredo Mayo, el aparejador, que tendrá una importancia vital en el destino de Juan. El carácter díscolo del joven entra en acción e inventa una historia sobre la desaparición totalmente fictia  de sus tres primas en el mar. De tal modo que cuando éstas entran el salón, envueltas en la bruma del mar, el pobre hombre huye despavorido creyendo que son tres aparecidas. La manera en que llegan las muchachas cantando una vieja canción popular marinera venidas desde la niebla y el mar rememora el sabor de esa Galicia de meigas y leyendas que ya había introducido la figura del mendigo del bosque.

bellnaufragas

La familia de Juan se define como represora y reprimida en esta escena de presentación de personajes. Su tía es una mujer que va en silla de ruedas, severa e hipócrita que disfraza de cariño y protección  la codicia que le mueve a controlar la vida de Juan. Sus tres primas se definen en base a la relación de deseo y poder que mantienen con él. La mayor, Teresa emula el carácter seco y rígido de su madre aunque en el fondo y muy a su pesar desea a Juan. La mediana, María, tuvo relaciones con su primo toleradas con fines aviesos por su tía y sus sentimientos hacia él siguen vivos. La pequeña, Ester, es un alma cándida que siente devoción fraternal por su primo.

thBTKNN8W6

Juan representa el espíritu libertario que desea huir de esa España rural encerrada en sí misma y conocer otros países y otras culturas. Su personaje maneja con soltura símbolos de la modernidad y el progreso como son cámaras fotográficas, magnetófonos, y autómatas. En una escena que es un ejercicio de estilo vanguardista con un montaje sincopado vemos fotos de desnudos de su prima María, mientras suena nuevamente fuera de campo un diálogo entre dos amantes que luego sabremos que son las voces de Juan y María grabadas en un magnetófono. El diálogo que empieza siendo amoroso acaba en discusión con los gritos de Juan diciendo: “Quiero vivir, pero a mi modo (…) Estais asfixiándome! “

bellroom

De aquí podemos colegir que el personaje de Juan no está realmente loco, aunque él mismo esté atormentado por esa misma duda. Su conflicto es el de querer escapar de una familia represora igual que le ocurrió a su fallecida madre que llegó a suicidarse intuimos que por similares motivos.

bellprota

En medio de todo este drama familiar nos encontramos con los personajes que viven en el pueblo, los caciques y señoritos que se dan cita en el casino y el párroco de la iglesia, caracterizado aquí como un cura bonachón y afable, breve concesión a la Iglesia que se permite Guerín tras su retrato crítico y mordaz de la España tardo franquista.  Los caciques con don Pedro como cabecilla, el aparejador que había conocido en casa de su tía, se nos dibujan como unos gañanes, brutales y prepotentes hipócritas guardianes de la moral que casi violan en una de sus partidas de caza a la nieta del mendigo del bosque, que es casi una niña. La providencial intervención de Juan pone a salvo a la muchacha, que más tarde será vengada por su abuelo.

Juan se burla de todos ellos haciendo gala de su carácter gamberro y sádico con bromas muy macabras como la de pretender sacarse los ojos delante de la mujer del aparejador, o la de hacer creer a la mujer de Don Pedro que ha abusado de ella después de que esta sufriese un desmayo.

bellojospp

Después de todo este despliegue de felonías vemos como nuestro protagonista sigue con su plan maestro y se va al acantilado a cavar tres agujeros donde piensa plantar tres árboles. Guerín crea en esta escena un ambiente casi pictórico de naturaleza romántica embravecida con el furioso mar gallego chocando contra los acantilados y Juan de pie contemplando el embite de las olas, componiendo una estampa muy similar a la de El caminante sobre el mar de nubes del pintor romántico Caspar David Friedrich. Algún guiño más esta vez literario se apunta al ojo del espectador, como cuando el joven toca el piano siguiendo con sus preparativos, mientras un cuervo grazna sobre la partitura, trayéndonos a la memoria esta vez a Edgar Allan Poe.

El clímax de la película llega cuando el protagonista invita a su casa a su tía y sus tres primas para llevar a cabo su planes de venganza. Tiene todo preparado, pero en un desesperado intento final intenta pactar la libertad con su tía. Le pide que le entregue su pasaporte para que él pueda irse lejos. Después de una breve duda su tía se niega y Juan decide entonces seguir adelante con sus planes. En la sobremesa Juan saca de paseo a su tía en silla de ruedas, le canta una nana solícito para que descanse. Previamente la ha drogado con un potente somnífero en el té  y la deja en medio de un panal de abejas por las que la señora siente terror, para que cuando ésta despierte de la impresión fallezca, ya que está enferma del corazón. La siguiente es la prima pequeña Ester, a la que no guarda ningún rencor, pero como él mismo explica: “En todas las tragedias tiene que haber una víctima inocente”.  Sólo vemos como ata la joven.

 

Juan vuelve entonces a la casa donde le espera María desnuda en su cuarto. Los dos jóvenes coquetean en la cama. En un alarde de ingenio de la cámara  el director logra que no se vea más piel de la conveniente para la época, pese a la desnudez de la actriz. La escena acaba en violencia cuando ella intuye que Juan le va a hacer daño, intenta huir, pero él al la abofetea repetidas veces y coloca un esparadrapo sobre sus labios.

bellmaria

En la sala Teresa, la mayor, está viendo en un proyector escenas felices grabadas durante la niñez de los tres primos. Juan entra en plano y después de un diálogo mordaz la viola sin que se vea explícitamente. Teresa acaba inconsciente de un violento golpe en la cabeza.

 

La siguiente escena sucede en el sótano donde el joven ha preparado todo para la tortura y asesinato de las tres jóvenes. Primeramente las ha dispuesto en camillas de hospital y después las cuelga de tres garfios en el techo desnudas cual reses en el matadero en la escena más icónica y reconocible del film. Finalmente cuando se dispone a torturarlas con instrumentos quirúrgicos, el pulso le tiembla y no se siente con fuerzas para clavar el bisturí en la piel. Justo en ese momento, suena el timbre arriba y las jóvenes aprovechan ese momento de descuido para librarse de sus ataduras. La tía Marta por su parte también ha logrado librarse y pese a tener el rostro horriblemente deformado por las picaduras de las abejas no ha fallecido. Todo el plan maestro de Juan ha fallado.

Volviendo a Poe y El gato negro esta vez, veremos como Juan es emparedado por Don Pedro, mientras su familia es cómplice y testigo. Mediante un complejo sistema que une el cuerpo del joven a la recién instalada campana de la iglesia su destino se sella junto al de la campana que va a ser inaugurada en la misa del día siguiente. La campana sonará y Juan hará un contrapeso de 70 kilos necesario para hacerla tañir mientras perece ahogado por los símbolos de esa sociedad hipócrita y represora que le ha llevado a su destino final.

bellicon

La última broma post-mortem de Juan nos remite a films de la época como La huella (Joseph L. Mankiewicz, 1972) repletos de ingenios mecánicos y autómatas. Don Pedro acude a la casa de Juan a investigar por qué hay una luz que se enciende y se apaga en la ventana. Después de hacer un recorrido por las bromas de feria que el protagonista ha dejado preparadas para él, como la cabeza mecánica con su escultura que toca el piano o su voz grabada en el magnetófono, muere ahogado en la pecera de Juan tras sumergir en ella su cabeza la mano del mendigo del bosque, cobrándose así su venganza por el intento de violación a su nieta. El círculo se cierra y el film acaba con el leit motiv del film frere Jacques sonando y concluyendo la historia.

Se trata éste de un film extraño, perseguido por su aura de malditismo, y con un montaje final que lo hace aún más extraño, dejando algunos flecos en guión que no podemos saber si se trata de ideas no desarrolladas por culpa de la ausencia de su director en el montaje final o por fallos involuntarios de un cineasta inexperto aún que podría haber dado grandes hitos para el cine español de la época siguiendo la estela de autores de su generación como Carlos Saura o Víctor Erice.

thN1TW2O90

 

 

Bahía de Sangre (1971) de Mario Bava

a-bay-of-blood-1

En 1971 tras dirigir varios giallos Mario Bava abre el camino a los inicios del slasher con Bahía de sangre. El considerado como uno de los padres del cine de terror italiano se ha desmarcado de las ficciones góticas hace tiempo. En esta ocasión rueda un film que no sólo está fuera de las paredes del castillo medieval, sino que el entorno natural tiene una presencia palmaria. No en vano el título original de la cinta es “L´ecologia del delitto”. La trama argumental con guión del propio Bava, Filippo Ottoni y Giuseppe Zaccariello nos narra una historia de herencias, codicias y traiciones con un reparto coral donde nadie es de fiar y todos se disputan la bahía que da título al film.

La escena inicial muestra en pantalla una de las muertes mejor narradas visualmente dentro del cine de género de la época. Vemos a la anciana condesa Federica Donati (Isa Miranda) deambular en silla de ruedas por un salón lujosamente amueblado, mientras una melancólica banda sonora la acompaña. Afuera llueve y la condesa contempla con tristeza la casa que hay al otro lado de la bahía, donde se ve una ventana iluminada. Después, se mira con resignación en el espejo contemplando quizá el paso del tiempo en su rostro. La anciana apaga la luz y se dispone a abandonar la sala. Entonces, abruptamente, mientras la condesa se desplaza en su silla, vemos la sorpresa y el miedo en su rostro y unas manos le colocan una soga alrededor del cuello. Con una violenta patada a la silla, el asesino hace caer al suelo a Federica y al quedar sus inservibles piernas en vilo, todo el peso de su anciano cuerpo cae sobre la soga. El nudo corredizo hace su función y muere ahorcada tras unos angustiosos segundos de agonía. Mientras se asfixia vemos que tiene los ojos clavados en su asesino. La cámara nos lo muestra sin pudor. Se trata de un caballero atildado que la mira con frialdad mientras saca un paquete de cigarrillos del bolsillo. Toda una declaración de intenciones de Bava que nos muestra ya desde el inicio que esta historia no va a ser ningún giallo al uso con asesino en la sombra.

06-1

Cuando aún no nos hemos recuperado del susto inicial y de la crudeza de la escena, que se desarrolla sin banda sonora, vemos como el asesino es ajusticiado a su vez con varias cuchilladas. Esta vez no se revela identidad del nuevo asesino y el misterio queda en suspenso.

En la siguiente escena entramos en una casa moderna de decoración psicodélica y asistimos a una idílica conversación de almohada entre una pareja: el arquitecto Frank Ventura (Chris Avram) y su secretaria Laura (Anna Maria Rosati). En el diálogo entre los dos amantes se nos va desgranando una trama en la que la propiedad de la bahía es el trofeo final que ha puesto en juego la muerte de la condesa y que todos los personajes se disputan sin ningún escrúpulo al respecto.

 

De un lado tenemos a los citados Frank Ventura y su amante Laura que parecen una pareja de enamorados pero que en realidad son dos sabandijas que no dudan en utilizarse el uno al otro. Por otro lado están los Fossati, un matrimonio formado por Paolo Fossati (Leopoldo Trieste) y Anna Fossati (Laura Betti). Paolo es un entomólogo obsesionado con el estudio de los abundantes insectos de la zona y Anna es una tarotista conectada con el mundo esotérico y que intuye que la muerte se acerca a la bahía. El personaje de Anna nos remite aún al mundo gótico de Bava con sus largos ropajes negros y sus visiones del mundo sobrenatural. Puede considerarse a la tarotista como un personaje bisagra entre el cine que se estaba dejando atrás y el slasher que estaba por llegar.

imagesasp3elka

Uno de los personajes principales de la trama es Simón, un pescador que vive en una apartada cabaña de la bahía. Es hijo ilegítimo de la condesa Federica y heredero único de los terrenos de la bahía. Su entrada en escena es en un inquietante encuentro con Fossati el entomólogo, donde el guión pone de relieve las personalidades antagónicas de ambos. Fossatti es un hombre de ciencia que no duda en manipular e intervenir en la naturaleza y sus procesos con ánimo investigador y Simón es un ser primitivo que se rige por sus instintos naturales, un personaje brutal que mata a los pulpos que pesca en la bahía de un mordisco. Interesante es el diálogo que mantienen ambos personajes donde Simón dice ” Yo mato para comer. Si matase por hobby entonces sería un monstruo”. Y cierto es que en este film todos matan, pero movidos por la codicia. No estamos aún ante un Viernes 13 (1978) o un Halloween (1980), donde el motivo de los asesinatos no tiene ninguna importancia en la trama.

imagesfxxutraq

Los últimos personajes en hacer entrada en la historia, hacia la mitad del film, son Renata Donati (Claudine Auger), hijastra de la condesa, y Alfred (Luigi Pistilli) su esposo que llegan a la bahía en una caravana acompañados de sus dos hijos pequeños. Renata al igual que el resto de personajes, ansía poseer la bahía y no dudará en asesinar para conseguirlo. Es una mujer fuerte y dominante que controla a su marido hasta el punto de influenciarlo para que él también manche sus manos de sangre.

fv5nabw15eovfh8rxqrtqevf37y

En medio de todo este elenco de personajes que podrían campar a sus anchas por uno de los deliciosos relatos de Agatha Christie nos encontramos con cuatro jóvenes, dos chicos y dos chicas, que incidentalmente van a parar a la bahía para no salir de ella jamás. Los chicos llegan en un llamativo descapotable con la música alta y en busca de diversión. Fatalmente van a topar con la trama de codicias y traiciones que ha detonado la muerte de la condesa a manos de su esposo Filippo Donati (Giovanni Nuvoletti). Los jóvenes hacen un recorrido por la urbanización, pasando por el club nocturno abandonado que Filippo había abierto para rentabilizar los terrenos de la bahía, empresa fallida de la que sólo queda un edificio abandonado y destartalado. Finalmente tres de ellos se cuelan en la casa de Frank Ventura, mientras que la cuarta joven va a darse un baño en la playa. Los cuatro serán los daños colaterales en la cadena de muertes que se sucede en pos de la propiedad de los terrenos. Sus muertes anuncian las que una década más tarde veremos en el campamento de Crystal Lake.

images

Sobre todo el asesinato de la pareja que está teniendo sexo y perecen ensartados por una lanza que el asesino les clava mientras están en la cama. Otra de las chicas, el personaje que había ido a bañarse a la playa, nos muestra un desnudo integral muy al gusto del cine italiano setentero y muere con el cuello rebanado por una hoz de labranza después de una persecución con el asesino pisándole los talones muy al estilo de las final girls que estarían por llegar con Jamie Lee Curtis a la cabeza. El cuarto chico muere con un apero clavado en la frente. Son tres de las muertes más gráficas del film sin escatimar en sangre y plasticidad.

 

Con este film estamos asistiendo a la puesta en escena de las bases del subgénero slasher. Si Bava ya sentara cátedra sobre el giallo con La muchacha que sabía demasiado(1962) y Seis mujeres para el asesino (1964), con Bahía de Sangre nuevamente el de San Remo se erige como el padre de todo un subgénero que se desarrollaría al otro lado del charco principalmente una década después. El film al que asistimos es un slasher por el tipo de muertes que acontecen, casi todas con armas blancas o punzantes y además cuatro de las víctimas son jóvenes en actitudes disipadas y relacionadas con el sexo. Otra característica propia del subgénero es que toda la escena se desarrolla en un entorno aislado fuera de la supervisión de la policía y otras autoridades. La acción transcurre en una noche donde los asesinatos se van produciendo sin que sea aún posible la investigación criminal que si encontraríamos en un giallo o un who done it.

 

Aquí es remarcable el uso de la luz solar para mostrarnos el paso del tiempo. Este recurso es captado por la cámara con maestría. El propio Bava es también director de fotografía del film. Al tratarse de una cinta con muchos planos exteriores, el director supo aprovechar el recurso natural que le permitían los cambios de la luz solar, seguramente influenciado por su formación en Bellas Artes y sus conocimientos pictóricos. Nuevamente aquí hay que destacar la influencia posterior en otros films, cuando observamos el paralelismo que hay en la persecución de la chica que sale de darse un baño en la bahía, rodada con el sol cayendo en el ocaso y la escena final de La matanza de Texas (1974) donde la final girl huye de Leatherface con un sol que está saliendo esta vez.

imagesw3am1ya0

Otro de los aciertos visuales del film es mostrarnos con cámara subjetiva el ansía con que todos los personajes se espían unos a otros. Todos son voyeurs de las acciones de los otros y cada acción de cada uno de los personajes influye en las decisiones de los otros, formándose así un entramado de asesinatos en cadena cuyo motor podría ser la codicia.

voyeur

También se insinúa la idea de que la bahía, como otro ser más de la trama, esté condicionando sus actos e imbuyendo a todos los personajes de una sed de sangre que les hace eliminarse los unos a los otros en un juego de traiciones que finalmente ganará la bahía, que quiere seguir como está sin la acción de la mano del hombre que deseoso de enriquecerse no hubiese dudado en explotarla y cubrirla de cemento exterminando su belleza natural y la vida que habita en ella. Una vez más, igual que en otros films posteriores de la época como No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974), se insinúa la rebelión de un medio natural ante la explotación por parte del hombre.

Y es en el cierre del film donde Mario Bava impone su visión irónica de toda la historia, algo lastrada por el innecesariamente enrevesado tejido de traiciones con algún que otro fallo de guión, haciendo que no haya ningún vencedor en la carrera por la bahía y ajusticiando a manos de sus propios hijos al matrimonio formado por Renata y Alfred, el dúo más letal del film. De tal palo, tal astilla.

reazione-a-catena-08

Dellamorte dellamore de Michele Soavi (1994)

En 1994 el cine de terror italiano estaba dando sus últimos coletazos. Darío Argento había perdido el punch de obrad icónicas como Suspiria o Rojo oscuro. El cineasta romano se encontraba en pleno affaire con la tv con la serie Masters of horror.

Lamberto Bava, otro de los tótems con sus reclamadas Demons y Demons 2, también estaba coqueteando con la caja tonta con Desideria y el dragón del anillo que se estrenó en tv en 1994.

En ese clima de muerte anunciada, Michele Soavi estrena su Dellamorte dellamore, a modo de epitafio de varias décadas de oro del terror italiano.

Para Soavi suponía su cuarta película en la gran pantalla, su obra más personal, “una película casi de autor” como él mismo la calificaría años más tarde.

Tras dirigir un slasher y dos títulos de género, bajo los auspicios de Argento y Joe D’ Amato, el cineasta se desmarca y lleva a la gran pantalla una libre adaptación de las aventuras del personaje de cómic Dylan Dog de Tiziano Sclavi.

Dellamorte dellamore, conocida en España con la infame traducción “Mi novia es un zombi” narra las andanzas de Francesco Dellamorte, interpretado por un Rupert Everett post-romántico y atormentado y su ayudante Gnachi interpretado por Françoise Hadji-Lazaro, personaje que nos recuerda a las primeras películas de Jean-Jacques Annaud (el actor participó en La ciudad de los niños perdidos)

Ambos personajes se encargan del cuidado del cementerio de Buffalora, pequeño pueblo del norte de Italia. Además de las tareas usuales de mantenimiento y entierro de los difuntos, también dan muerte definitiva a los cuerpos enterrados que reviven a los siete días de recinir sepultura no se sabe muy bien por qué.

Francesco pasa sus melancólicos días entre disparos a zombis y deprimentes conversaciones telefónicas con su amigo Franco, un funcionario municipal que vive en el pueblo. Gnachi, su ayudante, le acompaña comiendo spaghetti, viendo la tv y pronunciando ocasionalmente “gna”, la única sílaba que es capaz de vocalizar.

Todo cambia en la vida de Dellamorte cuando en un entierro conoce a una viuda joven y despampanante que despierta su pasión a primera vista. Dicho personaje, interpretado por Anna Falchi, modelo y actriz y muy popular en la Italia de la época, encarna a la donna sensual italiana carnal e inalcanzable.

El resto del elenco lo compone un reparto de secundarios, arquetipos de la iconigrafía italiana al más puro estilo Fellini, como el alcalde corrupto, al que sólo le interesa su campaña electoral, el cura del pueblo, la hija del alcalde, una joven ingenua y dulce, que será el interés romántico de Gnachi, y un grupo de jóvenes camorristas que circulan por el pueblo con sus ruidosas motos.

La primera parte del film hay que entenderla como un homenaje a la imaginería gótica más clásica presente en títulos como La máscara del demonio de Mario Bava y en relatos y poemas de los clásicos como Poe y Baudelaire. Estéticamente la película es a ratos un film gótico ds manual con las tumbas siempre presentes, la niebla, los juegos fatuos y el osario, donda la viuda interpretada por Falchi se revela como una necrófila que cae en brazoa de Francesco en una escena mórbida a la par que cómica.

En la parte central del film, tras consumar su pasión con la viuda sobre la lápida del difunto, hay un giro fallido que intenta convertir a Francesco en un héroe de acción que mata zombis a tiros. Todo ello mezclado con dosis de humor negro. En una escena memoable, la propia Muerte se aparece al enterrador para increparle por matar a los “revividos” y le pide que se ocupe de los vivos. Llegados a es punto, la película se desboca y los zombis se multiplican. Tras un aparatoso accidente en el que se ven implicados los motoristas y un autobús de boy scouts, los cadáveres llegan masivamente al cementerio y Dellamorte tiene que enfrentarse a varios zombis en algunas escenas dantescas. A destacar es la lucha con los zombis boy scouts que acosan la vivienda del sepulturero. Gnachi también tiene su ración de protagonismo en esta parte ya que espera con ansia el revivir zombi de su amor platónico, la hija del alcalde, que también ha muerto decapitada en el accidente. Cuando la joven vuelve a la “no muerte” Gnachi se lleva la cabeza de la chica para cantarle su amor con un violín fabricado con un ataud.

En esta parte de ritmo in crescendo, Soavi haciendo un guiño a Demons y Bava, que había sido su mentor. Uno de los zombis resucita de la tumba montado en su motocicleta a ritmo de guitarras rockeras emulando a Urbano Barberini y su espada mata-zombis en el Metropol de Berlín.

En definitiva, Dellamorte dellamore intenta recoger la tradición del terror más clásico de Mario Bava y lo pasanpor el filtro de autores más modernos como Dario Argento, Joe D’Amato y Lamberto Bava. Como alumno de una generación de autores de cine de género que han perdido fuelle, Soavi recoge el testigo y pone el broche final a un cine italiano que agoniza. Su propuesta es un film irregular que homenajea, pero también lleva a la pantalla las obsesiones personales de un autor interesado en el simbolismo y el mundo esotérico.

La tesis fundamental del film es la sempiterna relación entre Eros y Tánathos, el amor necrófilo de los post-románticos, cuyo objeto de deseo es la mujer inalcanzable y cercana a la muerte, el rayo de luna que se escapa entre los dedos del poeta, aquí encarnado por un sepulturero nihilista con una musa carnal y deseable primero; monstruo seductor después. Esta idea se ve reforzada por el retorno de Anna Falchi encarnada en otro personaje, una mujer independiente y moderna que aparece nuevamente en la vida de Francesco para volvérsele a escapar eternamente.

Soavi que había trabajado a las órdenes del maestro Argento y también para el artesano Joe D’Amato da muestra de ambas vertientes fílmicas. Toda la primera parte es un ejercicio de estilo regular donde se muestra con acierto una presentación de personajes en un ambiente gótico y sombrío, pero también cómico y de un profundo nihilismo, encarnado sobre todo en la figura de Francesco. La flaqueza del film es que Soavi se pierde en el desarrollo de la trama, dándonos una sensación de barco a la deriva que no sabemos muy bien a donde quiere ir a parar.

Desde luego, el film da lo que promete “guns, zombis and sex” pero no al nivel de diversión que se espera. No estamos ante un Demons ni tampoco ante un título de Argento con su profundidad y sus sutilezas artísticas, aunque Soavi logra un producto con un estilo totalmente personal.

Nos quedamos con la visión de un Rupert Everett que no ha vuelto a encarnar un personaje tan interesante ni carismático y una ambientación gótica que nos lleva a los escenarios sombríos donde hubiesen deambulado Poe y Baudelaire.

Terror Molins 2018

Nos acercamos a Molins de Rei en la 37 edición de uno de los festivales con más solera de Catalunya.

El pasado Viernes 16 de Noviembre, el Terror Molins clausuraba un festival dedicado a Brian de Palma, con una retrospectiva sobre la amplia filmografía del cineasta.

Y para abrir apetito, nada menos que Carrie en pantalla grande. ¿Qué podemos decir de esta película que nadie haya escrito ya? Que verla en pantalla grande MOOOLA. Los efectos especiales de Greg Auer siguen manteniendo el tipo pese a los más de 40 añazos que acumula el film.

La apoteósica escena del baile en el gimnasio gana en mal rollo vista en cine. No deja de ser doblemente satisfactorio el merecido final de la sra. White beatísima y más mala que un demonio. Doble diversión en definitiva.

LORDS OF CHAOS

Morellandia ya iba avisada de que este film era divertido, salvaje y auténtico black methal noruego. Las expectativas no fallaron. El director sueco Jonas Åckerlund sabe rockear muy duro.

Rory Culkin, el hermano que sí sabe actuar de Mackaulay, y Emory Cohen (The place beyond the pines) nos llevan de viaje por tierras nórdicas para contarnos la historia de Mayhem, la primer banda de black methal noruego.

La historia avanza sin titubeos por los orígenes del grupo cuando eran una pandilla de críos gamberros que ensayaban en el garaje de sus padres. Åckerlund nos narra con detallismo gore el suicidio de Dead, primer cantante de la banda a modo de preludio del fatalismo y la obsesión que perseguirán a Euronymous, fundador de la banda y protagonista del film.

Después de asistir a algún concierto de la banda y visionar sus fiestas regadas de alcohol, sexo, violencia y otros excesos, llegamos al encuentro fatal entre los dos egos de Euronymous y Varg Vikernes, líderes antagónicos y rivales a muerte, nunca más literalmente dicho.

El film es un divertido viaje con escenas gore y a veces muy oscuras. Asistimos a la quema de varias iglesias católicas, como acto de terrorismo juvenil, rito inicial si se quiere para formar parte del llamado círculo interior, es decir, de la banda y sus groupies más cercanos, con derecho a borrachera en el sótano de la guarida de Mayhem. Mencionar aquí la participación como amigo del grupo de Sam Coleman, al que hemos visto recientemente como Leatherhead en film homónimo de Rob Zombie.

Una de de las escenas más inquietantes del film es el apuñalamiento salvaje de un homosexual, que se había ligado en un bar, Faust, uno de los miembros de la banda. Aquí, el director se ensaña y nos muestra, sin apartar la cámara, las numerosas puñaladas necesarias en la vida real para acabar con una persona.

Tras cada uno de estos descensos a las tinieblas, la narración retoma el humor para no caer en un tono macabro que no hubiese sentado nada bien a un biopic sobre un género musical que cincela su imagen a base de maquillaje siniestro, disfraces con capas, gritos guturales, escenarios góticos inventados, y mucha fotografía retocada. El fim es puro deleite para los fans del black methal y muy disfrutable para el público en general.

JACK TAYLOR

Antes de llegar a la clausura del festival, Terror Molins quiso premiar la larga carrera de Jack Taylor, actor bien conocido como secundario del cine de género. El octagenario intérprete recogió en persona el premio y dedicó unas amables palabras al público congregado.

Diego López, programador del Festival de Sitges, presentó su documental sobre Jack Taylor, donde el actor de Mil gritos tiene la noche de Juan Piquer Simón, hace un repaso de su prolífica carrera. La cinta es un nostálgico relato narrado por su protagonista, salpicado de anécdotas en sus colaboraciones en películas con estrellas como Arnold Schwarzenegger o Marilyn Monroe.

MANDY

Para poner el broche de oro Terror Molins cerró con Mandy de Panos Cosmatos, presentada por Ángel Sala, director del Festival de Sitges.

Mandy es Nicholas Cage en estado hiperbólico, paisajes New age, LSD a toneladas, una pizca de Hellraiser (1987), un trocito de La matanza de Texas (1974) y una dosis de David Lynch pasado por la batidora, añadiendo sustancias ilegales a la mezcla.

Panos Cosmatos, hijo de George P. Cosmatos, director de Rambo II (1985), firma un film autoconsciente, homenaje a otras cintas del género, recubriéndolo de una capa de cine de autor que se revela en sus escenarios marcianos con cielos imposibles teñidos de rojo.

El argumento nos muestra la apacible vida de Red, interpretado por Nicolas Cage, y Mandi, a la que da vida Andrea Riseborough. La pareja vive en una cabaña cerca de Crystal Lake (uno de los guiños obvios para los fans del slasher). Esta existencia idílica cae fulminada cuando un grupo de degenerados ultrareligiosos secuestra y asesina a Mandy.

A partir de aquí, el Nicolas Cage desatado e histriónico que todos esperábamos entra en acción. La película se convierte entonces en un delirio de crimen y venganza donde Red, drogado hasta las cejas, ajusticia uno a uno a los asesinos de su mujer.

Para no olvidar es el cuerpo a cuerpo de Cage luchando a muerte contra uno de los matarifes, usando como armas sendas motosierras que el mismo Leatherface hubiese envidiado. Remarcable también es la irrupción en escena de la iglesia piramidal, templo de los asesinos, presidida por una gran cruz que poco tiene de cristiana y mucho de puerta al infierno.

El film de Panos Cosmatos, el segundo en su fimografía destila diversión, humor a raudales, escenarios lisérgicos y desparrame gore. Totalmente recomendable.