30 días, 1 historia: Junio

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Este mes de Junio os recomendamos buscar refugio de los rayos inclementes del astro rey en las reconfortantes paredes de la mansión de Bly, acompañando a Flora y Miles, las inmortales criaturas salidas de la pluma de Henry James.
El autor nacido en Nueva York publicó en 1898, Otra vuelta de tuerca (The others), uno de los hitos de la novela de terror sobrenatural e introdujo una novedad en el subgénero de las «novelas de fantasmas» que sentó algunas de las bases del género. La obra puede ser interpretada como una típica novela de fantasmas como tantas predecesoras, pero también introduce el elemento de la duda y la posibilidad de que estemos asistiendo a la progresiva enajenación mental de la protagonista y voz narradora de la historia.
La novela ha sido llevada en varias ocasiones al cine y también a la televisión. Una de las más conocidas y fidedignas adaptaciones es la película del realizador Jack Clayton Suspense (The Innocents, 1961). El británico, especializado en llevar a la pantalla grandes clásicos de la literatura, filmó una de las más bellas obras del género con la ayuda de la cuidada fotografía en blanco y negro de Freddie Francis, realizador y director de fotografía, de absoluto culto y asociado a las producciones de la Amicus y Hammer Productions.
El film narra la llegada de una institutriz británica, Miss Giddens (Deborah Kerr), a una mansión apartada en el campo donde tendrá como pupilos a los hermanos Miles (Martin Stephens) y Flora (Pamela Franklin). El tío y tutor de los niños (Michael Redgrave) es un soltero de oro que gusta de las diversiones de la gran ciudad y está al cuidado de los niños por accidente al morir sus padres. La joven institutriz es contratada por el tutor pues con una única condición: no ser molestado «bajo ninguna circunstancia». El adinerado londinense delega absolutamente su responsabilidad sobre el destino de sus dos sobrinos en la joven institutriz. Miss Giddens, que se insinúa que ha queda prendada de los encantos de su patrón, acepta sin condiciones la oferta. Se traslada a Bly, la mansión que el terrateniente posee en el campo y sirve para alojar a sus sobrinos lo más lejos posible de él.suspenseventana
Ya antes de la llegada a la mansión se deja intuir que hay un oscuro misterio relacionado con la muerte de la anterior institutriz, Miss Jessel, que falleció en extrañas circunstancias. Más adelante sabremos que el antiguo mayordomo, Peter Quint, un hombre colérico y soberbio, falleció también.
Miss Giddens se encontrará pues con una mansión aislada del mundo que guarda secretos y unos niños absolutamente encantadores, pero con un trasfondo perverso y un comportamiento perturbador. Su única ayuda y consejo será el apoyo de la sra. Grose (Megs Jenkins), el ama de llaves, que adora a los niños, pero es una mujer del campo prácticamente analfabeta y fácilmente influenciable.
El film es protagonizado soberbiamente por una Deborah Kerr que entraba en la madurez y quería salir de sus papeles de mujer bella y virginal para interpretar a personajes más complejos. Nos ofrece una actuación impecable donde vemos como el arco del personaje le lleva de ser una recatada hija de vicario, bella pero reprimida sexualmente y totalmente inexperta en temas amorosos, a transformarse en una mujer al borde de la histeria que se va dejando llevar por el miedo/atracción que siente ante las apariciones/alucinaciones que presencia en la mansión.suspensedeborah
Los niños ofrecen también una interpretación solvente, sobre todo la del joven Martin Stephens, que interpreta el papel de Miles y capta a la perfección la dualidad del personaje de la novela. Bascula entre el candor infantil y la incipiente perversidad adolescente. A destacar también es la participación de la actriz Pamela Franklin, Flora en la ficción, que contaba con unos 11 años en el rodaje (algo mayor que la Flora de la novela). La actriz volvió a repetir bajo las órdenes de Jack Clayton, seis años más tarde con A las 9 cada noche (Our mother´s house, 1968), en el papel de la primogénita de una familia numerosa y conservadoramente disfuncional.
Gracias a la talentosa asociación entre Jack Clayton y Freddie Francis, la película nos regala alguna de las más icónicas escenas del terror clásico, como la secuencia en el jardín de la mariposa y la araña, que no desvelaremos, o una angustiosa escena rodada con la cámara haciendo un giro en 360º en el pasillo en la oscuridad con una Deborah Kerr absolutamente desquiciada.suspensespider
¿Por qué verla? Suspense es un clásico del terror sobrenatural que adapta a su vez una novela clave en las bases del género. La historia es sencilla y espeluznante a la vez. Más por la perversidad que sugiere que por lo que se desvela. Jack Clayton hace una crítica velada de los peligros del fanatismo religioso y la moral más represora con una elegancia visual tal que cualquier cinéfilo no debería perdérsela. La manera en que la historia nada entre las dos lecturas posibles de la obra, hace que el propio espectador sea el que haya de tomar partido en una u otra dirección. Cuando llega el clímax final y las terribles consecuencias sean desveladas a más de uno se le helará la sangre. No en vano, Truman Capote escribió el guión.
¿Algún problema? No se me ocurre ningún motivo para dejar de ver esta preciosa joya del cine clásico con una Deborah Kerr que se come la pantalla. Podría deciros que si sois adictos a la acción desenfrenada y el gore o tenéis alergia al cine clásico rodado en blanco y negro pues no la veais, pero allá vosotros. Suspense es un clasicazo que nadie debería perderse «bajo ningún concepto».