Shock (1977) de Mario Bava

i359897675

En 1977 Mario Bava firmaba su testamento fílmico con Shock, su última película en la gran pantalla. Su cine ya había entrado en decadencia al igual que su salud física y su hijo Lamberto le convenció para el rodaje. Con guión firmado por el propio Lamberto y Dardano Saccheti, su retoño acometía también las labores de ayudante de dirección. En Estados Unidos el film se editó con el título de Beyond the Door II, como si se tratase de una secuela de Beyond the Door (Ovidio Assonitis, 1974), film que había gozado de cierto éxito en las carteleras americanas. Las dos películas no tienen ninguna conexión temática ni autoral. Únicamente tienen en común la aparición de David Colin Jr. en ambas cintas, aunque interpretando a dos personajes totalmente diferentes.  Los italianos doblaron la apuesta y llegaron a fabular con que se trataba de una trilogía, la llamada  “trilogía de las puertas”. El resultado fue Beyond de door III (1989), rara coproducción entre Estados Unidos y Yugoslavia.

 

 

 

El reparto del film lo componen Daria Nicolodi, actriz y guionista, pareja además de Dario Argento con el que había filmado Rojo Oscuro (1975). John Steiner un habitual del género que  había trabajado entre otros con Lucio Fulci y Tinto Brass. Uno de los hallazgos del film es la presencia de David Colin Jr. el niño que interpreta solventemente al hijo de la pareja protagonista. El intérprete venía de actuar en Beyond the Door y Shock fue su última aparición en cine. Actualmente David Colin Jr. es un reputado economista sin ninguna vinculación con el mundo del espectáculo.

La sinopsis empieza, como muchas otras pelis de género, con la familia compuesta por Dora (Nicolodi), Bruno (Steiner) y su hijo Marco (Colin Jr.) mudándose a una casa en el campo donde ya había vivido Dora con su anterior marido y padre del pequeño. El primer esposo de Dora, Carlo, se suicidó y era además un adicto a la heroína. Ella estuvo recluída en un sanatorio después del suicidio y su salud mental es afrágil. Quieren empezar una nueva vida, pero las cosas se complicarán cuando la madre empiece a obsesionarse con el pasado y el fantasma de su desaparecido esposo.

 

 

Ya al inicio de la película en la llegada a la casa vemos como el niño habla con alguien que no podemos ver junto al árbol que preside el jardín. Intuímos que la casa está encantada o hay algún habitante al que no esperaban encontrar. La cancioncilla infantil de caja de música, que suena cuando el niño baja al sótano, recurso tan manido en el cine de género se convertirá en el leit motiv que anuncie la irrupción de de lo sobrenatural. Marco ve a alguien que nosotros no vemos, pero Bruno también tiene algún secreto. Le vemos guardar celosamente la llave del sótano en el bolsillo y la cámara se encarga de remarcarlo como pista que nos lleva a lo subterráneo, al mal que acecha en el sótano.

shockdariatortura2

Dora es la única que permanece ajena a todos estos secretos, pero se convertirá precisamente en la víctima torturada y acechada por el pasado. En Shock, Daria Nicolodi nos regala su mejor interpretación, mucho más lucida que los personajes que interpretaba para Argento. Intensa, desgarrada, alterada y psicótica, Nicolodi se desgañita y echa el resto para meterse en la piel de Nora y “gritar en italiano”, como sólo sabían hacer las actrices del terror transalpino.

David Colin Jr., el actor infantil que interpreta a Marco, nos ofrece también una interpretación memorable para su corta edad, rozando ciertos tabúes como el incesto y la insinuación de la sexualidad infantil que hoy en día serían impensables en la sociedad de lo políticamente correcto. Hay un par de escenas como el juego en el jardín con su madre en el que acaba tumbado encima de ella gimiendo y con un tímido movimiento pélvico que pueden incomodar al espectador como a la propia Nora. Otra de esas escenas es cuando espía a su madre que se está duchando y roba una prenda del cajón de su ropa interior.

 

 

John Steiner simplemente encarna correctamente un papel que no deja demasiado margen al lucimiento, ya que se trata del testigo del desquiciamiento de su esposa, tratando de evitar la caída final sin mucha fortuna. Es piloto de aviones, trabaja todo el día, pero se las arregla para ser un padrastro cariñoso para Marco y un hombre enamorado que ha encubierto los errores del pasado de Dora. Representa la lucha de la razón contra lo irracional y su único encuentro con lo sobrenatural será fatal.

La primera parte del film, quizá la más convencional se nos presenta como la típica historia gótica moderna de casas encantadas con presencias sobrenaturales. Tenemos un sótano, un piano maldito, un leit motiv con caja de música infantil y un columpio que se mueve solo. A parte de esto en la habitación de Dora y Bruno hay varios espejos que se encargan de crear unos puntos de fuga inquietantes.

En la película podemos ver ecos de otros films como La leyenda de la mansión del infierno (John Hough, 1973), donde un fantasma tiene sexo con una mujer, al igual que en Shock. También se repite la idea del dibujo infantil como prueba que desvela todo el misterio, como sucedía en Rojo Oscuro, aunque aquí el misterio es más evidente para el espectador entrenado en el género. La pared de ladrillos del sótano, que nos muestra Bava hasta la saciedad  es otra de las figuras retóricas del cine de género de los 70 y podría decirse que del de todos los tiempos, ya que constantemente nuevos autores vuelven a ella. Ni el venerado Mike Flanagan de La maldición de Hill House pudo resistirse a incluir una buena pared de ladrillos con esqueleto emparedado en su exitosa producción para Netflix.

shockmuro

En cuanto a estructura podríamos decir que en el film se distiguen dos partes. Una, más canónica y englobable dentro del subgénero de casas encantadas y la menos interesante. Otra, que da comienzo a partir de la fiesta que dan Dora y Bruno en la casa, cuando la bajada a los infiernos de Dora empieza a acelerarse.

Es en la fiesta cuando el niño mira con odio a su madre y seguidamente le dice “debo matarte”. En ese momento la posesión es completa y Carlo habita la mente de su hijo. Aquí acontece uno de los aciertos visuales de Bava. Dora mira al niño que está columpiándose en el jardín. Él le devuelve la mirada y juega a enrollar la cuerda del columpio hata que Marco desaparece. Se define aquí el giro del columpio como eje entre lo racional y lo sobrenatural en una elegante metáfora visual.

shockcolumpio

La siguiente escena es un desfile surrealista de símbolos al más puro estilo buñueliano. Un diapason marca un compás, el piano de la casa ríe, hay agujas hipodérmicas, rostros borrosos … La cuerda se está tensando al límite. Todo se desencadena y la mente de Dora rompe con el mundo racional teniendo sólo breves destellos de realidad. El espectro de Carlo la somete a un acecho constante utlizando el cuerpo de su hijo como vehículo. La relación entre madre e hijo se deteriora. Las diabluras del niño van creciendo en maldad. Bruno asiste impotente al desquiciamiento de su esposa. Cree que todo son desvaríos y empieza a sedarla en sus violentas crisis nerviosas.

El film entra en una espiral entre pesadilla y realidad que Bava aprovecha para regalarnos las escenas más memorables. Un buen ejemplo de elegancia visual es el momento en que Dora ve una mancha de sangre en el piano. Vuelve a mirarla y ve que la mancha es en realidad un pétalo rojo de unas rosas que se están marchitando. Aquí la duda entre ficción y realidad se hace patente e implica al espectador.

shockpiano

Otra muestra de la maestría como creador de ambientes es el momento en que Dora está durmiendo después de una de sus crisis. El espectro de Carlo llega a su cama en forma de luz que desliza las sábanas para tocar el cuerpo desnudo de ella. El espíritu tiene contacto carnal con Dora y ella lo disfruta. Su pelo se mueve de manera imposible y sincopada a cámara lenta. La mirada de la mujer es libidinosa y aterradora a partes iguales. En ese momento es la bella y el demonio, el vampiro que desde siempre ha obsesionado al cine gótico y a Bava en particular desde Barbara Steele y La máscara del demonio.

shockdariademon

Pese a todas estas genialidades Shock es una película irregular con algunas escenas estrepitosamente fallidas a nivel visual. Una de ellas, precedida por un momento de alta tensión en que Dora está encerrada en su dormitorio, tras un poltergeist de muebles que obstaculizan su salida. Todo este momento de tensión magistralmente rodado se echa a perder cuando vemos a un ridículo “cutter” volador amenazándola. Los efectos especiales de bajo presupuesto rompen toda la tensión y provocan la risa.

shockmanoghost2

Los 20 minutos finales del film logran un clima de tensión malsana que merecen pasar a los anales de la historia del terror. Daria Nicolodi lo da todo en la escena final rodada en el sótano donde la ha llevado el espectro de Carlo en un último acto de venganza. Ella misma se rebana el cuello en un suicidio brutal después de haber asesinado a Bruno. La escena es de una gran crudeza visual al estilo de las muertes sangrientas del giallo. La actriz nos ofrece una interpretación extrema y descarnada. La mejor de su carrera sin duda.

Bava fallecía tres años después de un paro cardíaco después de ser padre del terror italiano y el creador de un género que perdura en el cine de culto en nuestros días.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

3 comentarios sobre “Shock (1977) de Mario Bava

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s